Una obra puede parecer perfecta por fuera y esconder defectos que solo se manifiestan años después: un hormigón que no alcanzó su resistencia, un relleno mal compactado que provoca asientos, una cubierta que acaba filtrando. El control de calidad existe precisamente para evitarlo. Es el conjunto de comprobaciones, ensayos y protocolos que verifican, mientras se construye, que los materiales y la ejecución cumplen lo que exige el proyecto y la normativa. En este artículo explicamos en qué consiste, qué ensayos son los más habituales y por qué es una de las funciones más importantes del arquitecto técnico en obra.
Qué es el control de calidad y por qué es obligatorio
El control de calidad no es un extra opcional: es una exigencia legal. La Ley de Ordenación de la Edificación y el Código Técnico de la Edificación (CTE) establecen que toda obra debe someterse a controles que garanticen que lo construido responde a las prestaciones proyectadas. En el ámbito estructural, el Código Estructural (Real Decreto 470/2021, que sustituyó a la EHE-08 y a la EAE) define cómo debe controlarse el hormigón y el acero, dos de los materiales críticos de cualquier edificio.
El objetivo es doble: por un lado, verificar que los productos que llegan a la obra son los adecuados; por otro, comprobar que se colocan y ejecutan correctamente. Un buen material mal puesto deja de ser un buen material. Por eso el control abarca desde el certificado de una vigueta hasta la forma de vibrar el hormigón o de sellar una impermeabilización.
Los tres niveles del control de calidad
El control se organiza en tres grandes bloques que cubren toda la vida de la obra, desde que llega el primer camión de material hasta que el edificio está terminado.
1. Control de recepción de productos
Es la primera barrera. Antes de incorporar un material a la obra, se comprueba que dispone de la documentación que acredita sus prestaciones. La pieza clave hoy es el marcado CE y su Declaración de Prestaciones (DdP), obligatorios para la mayoría de productos de construcción según el Reglamento europeo de productos de construcción. Se revisan también los sellos de calidad voluntarios, los certificados del fabricante y los albaranes, verificando que lo que se recibe coincide con lo especificado en el proyecto y el pliego de condiciones. Un cemento, un ladrillo, una impermeabilización o un aislante sin la documentación correcta no deberían colocarse.
2. Control de ejecución
Es el control del día a día en obra: comprobar que cada unidad se ejecuta como manda el proyecto y la buena práctica constructiva. Incluye verificar armaduras antes de hormigonar (número y diámetro de barras, separaciones, recubrimientos), el correcto vertido y vibrado del hormigón, la nivelación y el aplomado de la fábrica, la ejecución de encuentros e impermeabilizaciones, o el respeto a los espesores de aislamiento. Este control es continuo y presencial, y es una de las razones por las que la dirección de ejecución de obra tiene que estar realmente sobre el terreno, no solo sobre el papel.
3. Control de la obra terminada y pruebas de servicio
Antes de dar por buena una unidad terminada, se realizan pruebas que comprueban que funciona. Son las llamadas pruebas de servicio: la prueba de estanqueidad de una cubierta mediante inundación, las pruebas de presión y estanqueidad de las instalaciones de fontanería y saneamiento, o las comprobaciones de funcionamiento de las redes. Estas pruebas son las que evitan que un defecto se descubra cuando el propietario ya vive en la casa.
Los ensayos más habituales en una obra
Cuando la comprobación visual no basta, se recurre a ensayos de laboratorio o de campo. Estos son los más frecuentes en la edificación residencial:
Ensayos de hormigón
El hormigón es el material más controlado de una obra estructural. En el momento del vertido se mide su consistencia con el ensayo del cono de Abrams, que comprueba que el hormigón tiene la fluidez adecuada. Al mismo tiempo se fabrican probetas cilíndricas que se conservan y se rompen en laboratorio, normalmente a los 7 y a los 28 días, para verificar que se alcanza la resistencia característica (fck) prevista en el proyecto. El hormigón se controla por lotes, y cada lote necesita su número mínimo de probetas según el Código Estructural.
Ensayos del acero
Las armaduras y el acero estructural se someten a ensayos de tracción y de doblado-desdoblado para comprobar su límite elástico y su ductilidad, además del control documental que acredita su origen y características. En obras con estructura metálica se verifican también las soldaduras.
Ensayos de terrenos y rellenos
La base de todo edificio es el terreno. Los rellenos y las explanadas se controlan con ensayos de compactación como el Proctor y con pruebas de placa de carga, que verifican que el suelo tiene la densidad y la capacidad portante necesarias para no asentar. Este control conecta directamente con la información del estudio geotécnico, que define las condiciones del terreno antes de empezar.
Pruebas de estanqueidad e instalaciones
Como se ha señalado, las cubiertas se prueban por inundación, las instalaciones de agua por presión y las de saneamiento por estanqueidad. Son ensayos sencillos pero decisivos: la mayoría de las patologías por humedad que aparecen en los edificios podrían haberse detectado con una prueba de servicio bien hecha.
El plan de control de calidad
Todos estos ensayos no se improvisan: se planifican al inicio de la obra en un plan de control de calidad. Este documento define qué se controla, con qué frecuencia, qué ensayos se realizan, quién los ejecuta (normalmente un laboratorio de ensayos acreditado) y qué criterios de aceptación o rechazo se aplican. El plan se adapta a cada obra en función de sus sistemas constructivos: no se controla igual una vivienda unifamiliar de nueva planta que una rehabilitación estructural. Tener el plan definido desde el principio evita improvisaciones y garantiza que ningún control quede sin hacer.
Quién dirige el control de calidad
La responsabilidad de dirigir el control de calidad de la ejecución recae en el arquitecto técnico, como director de la ejecución de la obra. Es quien redacta o supervisa el plan de control, ordena los ensayos, comprueba los resultados, verifica la documentación de los materiales y da el visto bueno (o lo deniega) a cada unidad de obra. Esta labor es inseparable de la gestión integral de la obra y es una garantía tanto para el promotor como para la empresa constructora, porque deja constancia objetiva de que se ha construido bien.
Qué pasa si un ensayo no cumple
Cuando un ensayo da un resultado por debajo de lo exigido —por ejemplo, un hormigón que no alcanza la resistencia prevista— no se mira hacia otro lado. Se activa un protocolo: se estudia el alcance del problema, se pueden realizar ensayos complementarios sobre la estructura ya ejecutada (como la extracción de testigos o ensayos no destructivos), y a partir de ahí se decide si la unidad es aceptable, si necesita refuerzo o si debe demolerse y rehacerse. Detectar el problema a tiempo, mientras la obra está abierta, es infinitamente más barato y seguro que descubrirlo cuando ya hay que hablar de patologías en la estructura.
Documentación y trazabilidad
Todo el control genera documentación: certificados de materiales, actas de ensayos, resultados de probetas, registros de las pruebas de servicio. Este conjunto se archiva y forma parte de la documentación final de la obra, que se recoge en el libro del edificio. Gracias a esa trazabilidad, años después es posible saber qué materiales se usaron, qué resistencia tenía el hormigón o cómo se resolvió cada elemento. Es, en el fondo, la memoria técnica del edificio.
Construir con garantías empieza por controlar
Un control de calidad bien planteado no encarece la obra: la protege. Evita defectos ocultos, reduce el riesgo de patologías futuras y aporta al promotor la tranquilidad de saber que lo que ha pagado se ha construido conforme a proyecto. Es una de las funciones donde más se nota el valor de contar con un arquitecto técnico presente en la obra, y encaja de forma natural cuando la construcción se aborda como un proceso completo, desde el proyecto hasta la ejecución de la vivienda.
Si vas a construir o rehabilitar en Cáceres o su provincia y quieres que tu obra tenga un control de calidad serio, hablemos. Como arquitecto técnico dirijo la ejecución y el control de calidad de la obra para que se construya bien y quede documentado. Escríbeme a través del formulario de contacto y estudiamos juntos tu proyecto.